Teatro: "El Brujo"
El Lazarillo de Tormes
Aquà el personaje no medita en soledad, no se autoanaliza ni abre el corazón aprovechando que nadie le ve ni le escucha; al contrario, declara, se confiesa a unos cuantos Señores a los que el espectador del teatro no ve, pero que están ahÃ, también como espectadores, y escuchan toda esta retahÃla, esta sarta de verdades, que no sabrán nunca si lo son.